Estamos en la era del móvil, de eso no cabe duda. No sé cuánto durará, pero estamos inmersos en ella. Todo converge hacia ese aparatito del que no nos separamos ni para dormir. Con él podemos entrar en Internet, comprar lo que nos plazca en un par de clics en cualquier tienda del mundo y, a veces, hasta hablamos por teléfono.

El móvil es el vivo ejemplo de lo que puede llegar a ser la transformación digital en una empresa, o en la sociedad en general. En su momento empezamos utilizándolo para hacer llamadas y mandar algún mensaje SMS. Luego aparecieron otras opciones, no por arte de magia, sino porque algunos, emprendedores, trabajadores y empresas, decidieron innovar. Sin ese talento, cada día más valorado por las empresas, no habríamos llegado a donde hemos llegado.

Esto nos lleva a recordar que estos trabajadores decididos e innovadores serán los que marquen las directrices del futuro, los que serán más valorados por la empresa y los que, en consecuencia, recibirán los mejores salarios. Todo ello nos obliga a formarnos constantemente, para ser capaces de atisbar lo que viene hacia nosotros, porque si no tenemos conocimiento sobre lo que ocurre ahora no podremos inventar el futuro.

Eso es lo que ocurrió con la telefonía móvil y los llamados teléfonos inteligentes, cuando empezamos a tener otras opciones de uso como entrar en Internet. Y ahí se abrió un abanico de posibilidades que no sabemos hacia dónde nos llevará.

Dependemos de él todo el día, mandando mensajes de texto, emails conectándonos para ver el periódico o comprando en nuestra tienda favorita. Los viajes ya no los organizamos en la agencia tradicional hablando con el comercial de turno para decidir el mejor sitio en función de nuestros gustos, los precios y el asesoramiento de ese comercial.

Ahora es diferente y lo hacemos desde el sillón de casa, la oficina o el autobús sin utilizar los servicios de ese comercial porque tenemos comparadores que nos dan la mejor opción. Esto implica que muchas agencias de viajes están desapareciendo y otras muchas desaparecerán en beneficio del mundo digital. Aunque existe la opción intermedia, porque las agencias de viajes se han dado cuenta de la situación y tienen sus ofertas tanto en la tienda tradicional como en su propia web. Y también contamos con las agencias solo online, que han nacido en este mundo digital y no tienen tienda física. Todo ello es parte de la transformación digital.

Porque la vida ahora mismo es impensable sin el móvil y la empresa tiene que adaptarse a la nueva situación. Ya no vamos al banco, porque lo hacemos todo desde la aplicación correspondiente, ni bajamos al chino de la esquina a comprar comida para subir a casa, porque también lo hacemos desde la aplicación que nos hemos instalado previamente.

Lo cierto es que es muy cómodo, tan cómodo que nos vamos a convertir en una sociedad de obesos que no se mueven ni para buscar comida. Aunque tampoco hemos de olvidarnos de las aplicaciones que se nos ofrece para hacer deporte, contar los pasos que damos cada día o controlar nuestras pulsaciones.

El aparato sigue siendo, en esencia, el mismo de hace veinte o treinta años, cuando se concibió para hablar. Se sigue utilizando para hablar de la forma tradicional, pero ha cambiado tanto que, como decía aquel, "no lo reconoce ni la madre que lo parió".

Ahora una empresa puede hacer una aplicación para el móvil y con ella generar más negocio, muchas veces sin necesidad de comprar más tecnología.

Eso es a lo que yo llamo transformación digital.