Cuando moderas un evento tienes que ser casi inflexible con los tiempos, para terminar a la hora prevista, y también para evitar que se convierta en una cadena de intervenciones aburridas y demasiado largas.

Hay un dicho en este negocio: "lo bueno, si breve, dos veces bueno". Si das una conferencia y alguien te dice algo así como que "me ha gustado mucho tu conferencia, aunque un poco larga", será señal de que está siendo educado contigo y de que tu conferencia le ha parecido un aburrimiento. Porque si se le ha hecho larga es que no ha sido buena y se habrá aburrido. Por eso el presentador tiene que controlar los tiempos, excepto los de que quienes pagan.

Cuando presento o modero un evento lo primero que pregunto al llegar es quiénes pagan. Porque el que paga manda y no se le puede cortar, a los otros sí. Ya que paga, le dejaremos que haga uso y disfrute de todo su ego. Otra cosa es que hablen demasiado y aburran, pero ese es su problema. Tú previamente le explicas que lo ideal es que se ajuste al tiempo previsto, pero no suelen hacerte caso y tú no puedes hacer nada más. Lo cierto es que su ego suele ser tan grande que piensan que todo el mundo está deseando oír sus palabras, y puede que sí o puede que no.

Y no te quiero ni contar si se trata de políticos, en ese caso se extenderán porque son demasiado ególatras y piensan que tienen, también, mucho que contar. Y es cierto que tienen mucho que contar, otra cuestión es que a los demás nos interese y queramos escuchar lo que dicen.

No se dan cuenta de que el que mucho abarca poco aprieta y que si aburren con su mensaje la gente desconecta. Y podría darse el caso de que, en vez de ganar votos, que es lo que siempre andan buscando, los pierdan. Pero ese es su problema.