Me cuenta mi amigo Marlon Molina que el Big Data se basa en cinco "V" que son: volumen, velocidad, variedad, veracidad y valor. Y esto nos va a demostrar que la unión hace la fuerza, porque bueno será que contemos con una de ellas, mejor si contamos con tres, pero si las tenemos todas el resultado será excelente. Cada una de ellas aporta sus propias ventajas y oportunidades para nosotros.

Cuando hablamos del volumen no podemos obviar las grandes cantidades de datos que se recopilan y almacenan. La segunda, la velocidad, es esencial, porque estamos hablando de trabajar en tiempo real o casi real, y porque a más velocidad mejores resultados y mayor valor competitivo con respecto a los otros actores a los que nos enfrentamos. La variedad se refiere, principalmente, a que los datos vienen de diferentes fuentes y por caminos variopintos, y seremos nosotros los que los agrupemos en función de los criterios que hayamos marcado o que vayamos marcando sobre la marcha, porque estamos hablando de algo que no está institucionalizado y que varía a cada momento, precisamente teniendo en cuenta la cantidad de datos que recibimos. También es importante la veracidad porque la verdad es un valor esencial, y si conseguimos datos y son falsos, el resultado no será el adecuado. Cierto es que hay ocasiones en que los datos se falsean a propósito, ya sea por intereses económicos, políticos o de otra índole, pero esa no es la función para la que se ha pensado y desarrollado el Big Data. Y por último, el valor, porque al final lo que logramos son unos resultados que dan valor a nuestra empresa o proyecto.

Quizá lo más complejo de todo sea manejar todos estos datos en tiempo real, porque en muchas ocasiones necesitamos tomar decisiones en décimas de segundo, y eso solo se logrará con éxito si disponemos de una buena información.

Imaginemos un viaje espacial donde las decisiones deben tomarse en fracciones de segundo mientras recibimos millones de datos que hay que analizar e interpretar. Aquí tenemos muchas más posibilidades de éxito si utilizamos el Big Data que si no lo utilizamos.

Todo esto suena muy bien, pero se basa en un proceso muy complejo porque el científico de datos tiene que encontrar la fuente de esas informaciones, recopilar, limpiar y procesar los datos para transformarlos en otros nuevos que nos permitan terminar el proceso y tomar la decisión adecuada. Esa decisión en muchas ocasiones no la toma la persona, sino la máquina.

Esto significa que estamos dejando de lado la intuición, algo a lo que todos recurríamos años atrás, para dar paso a la ciencia. Eso que hemos escuchado miles de veces de que "yo es que tengo mucha intuición" ya no nos sirve. Ahora se trata de decir: "yo tengo muchos datos y sé cómo procesarlos para encontrar la respuesta adecuada". Y todo para que nuestra empresa se sitúe por encima de las otras, pura competencia.