Las profesiones ligadas a la tecnología van a ofrecer innumerables oportunidades de empleo. El ámbito tecnológico se caracteriza por la rapidez con la que surgen esas nuevas profesiones, por lo que los empleados no tienen más remedio que estar en continua formación.

Ante este mundo cambiante en lo profesional y en lo social elegir la futura profesión es muy difícil, sobre todo teniendo en cuenta que durante la vida laborar es muy probable que se cambie tres o cuatro veces de profesión. Y es seguro que muchos profesionales van a trabajar en empleos que hoy en día no existen. Por eso adaptarse es esencial. Lo que decía Darwin de que solo los individuos y las especies que se adaptan sobreviven sirve perfectamente para el mercado laboral.

Nos encontramos en un mundo cambiante donde no sabemos qué va a ocurrir mañana, qué empleos se van a inventar y cuáles van a desaparecer. Porque nacen tanto nuevos modelos de empresas como nuevas profesiones en un ambiente en el que lo más destacado es el arrollador avance de las comunicaciones.

La imposibilidad de prever el futuro es lo que nos lleva a observar con perplejidad cómo desaparecen unas profesiones, otras se crean y otras evolucionan hacia modelos diferentes. Algo que es incontrolable y a lo que solo se adaptarán los más preparados, que serán quienes se beneficien de esta nueva realidad.

Por ello, la necesaria reinvención profesional solo será posible si somos capaces de sacar partido de esta nueva situación y de movernos con facilidad en diferentes sectores. Es decir, debemos dominar algunas competencias básicas, muchas de ellas denominadas habilidades blandas, que seremos capaces de aplicar en cualquier campo y en cualquier momento. Es la única forma de responder adecuadamente y con ciertas garantías de éxito a las exigencias del mercado laboral y a las de los reclutadores.

Estamos pasando de un modelo clásico de empresa jerárquica y tradicional a otro más abierto, estilo startup o empresa emergente. El trabajo se organizará de forma diferente, y esto cambiará mucho más en el futuro, con organizaciones más horizontales y planas que facilitan la implantación de modelos más pequeños y ágiles, sin barreras geográficas y mucho más colaborativos.

En esta nueva realidad será habitual que el profesional trabaje para más de un empleador, en diferentes momentos o de forma simultánea, porque el modelo de trabajo se basará mucho más en la realización de proyectos que podrán durar horas, días, semanas, meses o años, dependiendo de las necesidades del cliente.

A esto añadimos la mayor expectativa de vida y que los trabajadores se jubilarán cada vez más tarde. Nos vamos a encontrar con dos tipos de trabajadores, los cualificados con muy buenos sueldos y los no cualificados, que difícilmente llegarán a fin de mes. La diferencia entre unos y otros estará en la formación y la capacidad de adaptarse.

Hablando del empleo nos encontramos con una triste paradoja, porque hay muchas empresas que no son capaces de encontrar trabajadores en un mercado de millones de parados. La respuesta está en la formación.

Hay algo que no cambiará, la cultura del esfuerzo. Cuanto más trabajador sea el empleado, mejor le irá. Ser trabajador no significa trabajar mucho, que también, sino estar formándose constantemente.