En los últimos cinco años hemos asistido a un cambio en la forma de comprar. Antes íbamos a la tienda y palpábamos el producto antes de comprarlo. Ahora lo compramos en Internet o, como mucho, vamos a la tienda, palpamos el producto y luego lo compramos en Internet. El vendedor tiene que reinventarse o cerrar.

Las plataformas digitales se han puesto de moda para comprar de todo, tanto las universales, como puedan ser Amazon y Alibaba, como las de las propias empresas que han visto en este modelo de venta una forma de subsistir en un mercado cambiante. En ocasiones no solo se logra subsistir, sino que también se consiguen abrir nuevos mercados y transformar el negocio tradicional en una apuesta online.

Se trata de adaptarse o morir. Ya lo dijo Darwin: "No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio". En el mundo de los negocios ocurre lo mismo, y hay que adatarse para captar a nuevos clientes y, además, mantener a los que ya teníamos.

Pero vender online no es tan fácil. Hay que aprender constantemente, son nuevos métodos y estrategias que tenemos que poner en práctica. Además, como siempre estamos inventando y aprendiendo, no sirven los manuales. Los manuales están muy bien para tener una idea general, igual que los tutoriales de YouTube, pero luego hay que meterse en harina y ver cómo funciona la tienda y nuestros productos, qué hay que mantener, potenciar, cambiar o descartar.

Vender en las plataformas digitales es una muy buena forma de ganar dinero en cualquier momento del día o de la noche. Esa es su principal ventaja, pero que nadie se engañe, que no es fácil y hay que trabajar duro. Desde que eliges tu producto hasta que lo tienes en tu tienda virtual hay que hacer muchas cosas como elegir el lugar de fabricación, el fabricante, el método de transporte, la estrategia de venta, principalmente la estrategia digital, y empezar a vender. Pero aquí no se acaba todo porque una vez que empiezas a vender tienes que atender a los clientes. Esta atención es fundamental, porque un cliente cabreado es un muy mal prescriptor, y lo que queremos es que hablen bien de nosotros.

Y luego están los beneficios, que todavía no llegarán, porque tenemos que hacer frente a la inversión, a los gastos posteriores a esa inversión y a los impuestos, que también se pagan.

Hay algunas ventajas importantes para el vendedor. Una de las principales es que no tiene que estar físicamente en la propia tienda en un horario determinado. Puede trabajar estando de vacaciones (qué raro suena esto de estar de vacaciones y trabajando), mientras está tumbado en la playa o disfrutando de la montaña. O desde el sofá de su casa. Podrá tener muchos de esos días de vacaciones al año, pero tendrá que estar pendiente constantemente de las ventas. Esto significa que lo de las vacaciones es un engaño, porque no puedes dejar de atender la tienda, ya que no se puede parar la actividad porque una de tus principales obligaciones como vendedor es tener contentos a tus clientes y garantizar que el proceso no se paraliza. Piensa que si Amazon ve que no tienes stock te va a penalizar y luego va a ser muy difícil volver a posicionarte en una buena posición. Estamos hablando de plataformas digitales en general, pero la referencia indiscutible en estos momentos es Amazon, al menos en el mundo occidental.

Pero sí es cierto que, a pesar del tema vacaciones, son ingresos recurrentes, que entran a cualquier hora del día o de la noche, y muchas veces desde cualquier lugar del mundo. Esto sí es una ventaja.

Hay otras cuestiones a tener en cuenta, porque al elegir a tu proveedor tienes que decidir si se fabrica en España, México o China, y ver los costes que acarrea, y las garantías que te ofrecen unos y otros. Porque si fabricas en España y tienes un problema, siempre puedes ir a ver a tu proveedor y solucionarlo en persona, ya sea por las buenas o por las malas. Pero si fabricas en China, vete tú a protestar a tu proveedor, que es posible que no se haya equivocado, sino que te haya engañado adrede. ¡Pardillo! En ese caso es muy probable que te comas todos los productos y pierdas lo invertido.

La promoción también es fundamental. Hay que estar a la última. Si tienes un producto lo recomendable es que registres el dominio con el nombre de ese artículo y, además, crees una cuenta en Twitter, Instagram, Facebook y en cualquier sitio que te permita promocionarte. Si en vez de un producto tienes varios, lo ideal es registrar el nombre de tu marca. Eso significa que no estás vendiendo un bien determinado, sino que estás creando una empresa con vocación de futuro donde vas a vender diferentes productos generalmente relacionados entre sí. No parece muy recomendable vender algo relacionado con el turismo, con la tecnología y con el sexo, aunque según de lo que se trate sí podrán tener relación y permitir que uno ayude al otro a venderse.