La transformación digital nos está permitiendo adaptarnos al mundo laboral, sobre todo para adecuar el mundo del trabajo offline al online. Esto nos permite hacer frente a un nuevo marco laboral donde se están creando nuevos empleos, algunos ni siquiera se han inventado, aunque bien es cierto que se están perdiendo, y se van a perder, otros muchos, que todo hay que decirlo.

Se van a beneficiar, especialmente, todos aquellos perfiles relacionados con el ámbito de actuación de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, las denominadas carreras STEM. Pero no nos olvidemos de las humanidades, porque se van a necesitar sociólogos, psicólogos y otros muchos profesionales para analizar la nueva realidad y utilizar ese conocimiento en beneficio de la empresa.

Los emprendedores se encontrarán con grandes oportunidades de crear empresas innovadoras y hacer buenos negocios, igual que ciertos profesionales que trabajan y trabajarán por cuenta ajena.

La Internet de las Cosas y la Inteligencia Artificial están teniendo un papel destacado, y más que lo van a tener en los próximos años. Se van a crear muchos empleos y profesiones en torno a estas realidades; los más espabilados serán los que ocupen estas posiciones en este mercado laboral que cambia día a día.

Estamos hablando del futuro de toda la sociedad, no solo del mercado laboral o de la adaptabilidad del trabajador al mundo digital, aunque ambos van íntimamente ligados.

A partir de ahora vamos a ver con mucha asiduidad modelos de negocio que combinan lo humano y lo digital, y las empresas tendrán que dotarse de las suficientes estructuras y mecanismos para seguir afrontando con éxito la transformación digital. Y digo seguir afrontando porque damos por sentado que esa metamorfosis digital ya está ocurriendo en las diferentes organizaciones. La empresa que no está realizando ya ese proceso llegará tarde, y la que lo deje para más adelante, llegará muy tarde o no llegará. Estamos hablando de la supervivencia de las firmas, ya sean grandes o pequeñas.

Estas situaciones desconocidas para muchos, por lo nuevas que son, van a obligar a encontrar nuevos líderes, que serán más abiertos y dispuestos a aceptar la opinión de los otros y reconocer errores. Serán capaces de captar talento de fuera y retener el que ya está en la empresa, porque está claro que las circunstancias han cambiado y ahora es el trabajador cualificado y digital el que pone las condiciones laborales.

Esto nos hace plantearnos varias cuestiones. ¿Se va a agrandar aún más la brecha salarial entre unos y otros profesionales? ¿Habrá más mileuristas o 'menosmileuristas' y más profesionales con sueldos muy elevados? ¿Cuáles serán los trabajadores a medio camino entre unos y otros? ¿Qué papel tiene la formación en toda esta situación? ¿Se va a tener en cuenta la experiencia de profesionales de más de cincuenta años o se les va a considerar como inservibles en esa nueva realidad digital?